Recuerdo cuando vivía y soñaba.
Recuerdo la poesía de existir.
Me encuentro en todas las otras personas, iguales o distintas a mí, no importa, ahí estoy, en sus sueños, en sus miedos, en sus deseos...
Es como si mi alma hubiera explotado y mi ser se hubiera esparcido por todo el universo, abandonando mi cuerpo a su suerte.
Pedazos de existencia esparcidos en todas direcciones, abandonados y olvidados en algún lugar existiendo sin existir, pocos regresarán y otros tantos desaparecerán.
De qué se llena el vacío, si todo cuanto existe es... a ese espacio algo debe pertenecer. ¿Dónde? ¿Quién?
No encuentro otra explicación más lógica a este estallido que la explosión retórica.
Ya no soy, ya no estoy pero sigo aquí.
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