martes, 16 de marzo de 2021

No somos de azúcar

Si no somos de azúcar, por qué tu piel le resulta tan dulce a mi boca?

Si no somos de azúcar, por qué mi corazón se disuelve en tu humedad?

Si no somos de azúcar, por qué con tu ausencia se me amarga la existencia?

Si no somos de azúcar, por qué sufro de esta abstinencia cuando no estás?


Ojalá algún día me llueva tanta agua de los ojos y como algodón azucarado, la esperanza se desintegre como dulce olvidado en el circo por un niño malcriado [el circo de tu amor].

Ojalá se endurezca, se resquebraje y se me desmorone la ilusión que con tu dulzura en castillo de caramelo mi ingenuidad construyó. 

Ojalá que el corazón se me cubra con capas y capas de confite hasta que sea imposible de roer.


Dime, por favor dime ¿si no somos de azúcar... por qué solo fui una golosina para ti?

miércoles, 10 de marzo de 2021

El mundo se detuvo

De pronto el mundo se detuvo, dejó de girar en el minuto 40. Así, sin más, paró de golpe.

Por tanto tiempo había girado sin parar de forma tan brusca que, cuando dejó de hacerlo, todo estaba en el suelo hecho añicos. 

Nada que no estuviera anclado al piso se mantuvo de pie. Ni siquiera yo. 

Al frenar, mi mundo se sacudió por dentro y por fuera... desde el núcleo hasta el aire, los recuerdos, los pensamientos, las ideas, los sueños. Todo directo al piso, roto, empolvado, desquebrajado.

Aunque uno haya vivido toda su vida aquí, cuando se está en el suelo, desorientado, sorprendido, inmóvil, las dimensiones parecen diferentes, el entorno pareciera agrandarse y achicarse al mismo tiempo.

Nada en que apoyarse, nadie a quien pedir ayuda.

Lo único que queda es la sensación de movimiento, como cuando se pisa tierra por primera vez luego de hacerse a la mar -o después de asirse al amar-. 

Esa sensación de estar a merced del vaivén caprichoso de un cuerpo de agua, dulce, salada, agria, natural o artificial, da igual. Con la sensación remanente llega el asco, el miedo constante a dar un paso en falso, tropezar y volver a caer.


jueves, 4 de marzo de 2021

El sillón de enfrente

A veces tengo que sentarme en el sillón de enfrente y preguntarme ¿qué quieres? ¿en verdad qué quieres? ¿qué estás haciendo? ¿cómo te sientes? ¿por qué te causa enojo esta o aquella situación?

Tengo que desprenderme de mí, de mi ego, de mis manías, de mis pretextos, de mis gigantescas expectativas... sentarme en el sillón de enfrente y verme desde acá como miraría a un paciente en consulta. 

Me escucho sin dobles intenciones, sin juegos, sin traumas, sin subjetividades heredadas... tratando de ser lo más imparcial con la persona que tengo enfrente. Es ahí cuando puedo verme, es ahí cuando se aclara el camino, cuando reviven los sueños y llegan los olvidos. Es ahí cuando veo frente a mí a una persona valiosa, completa, maravillosa, hermosa, con tantas virtudes que los pocos defectos se desvanecen. 

Cuando me despojo de mí, de mis juicios, de mis inseguridades, veo a una persona valiente, bondadosa, que ha llegado tan lejos como ha querido llegar. Veo a una persona que ha salido de las adversidades que la vida le ha presentado, que ha superado obstáculos más grandes que sus miedos apoyándose muchas veces solo en su misma persona y nadie más.

Desde este sillón se alcanza a ver el corazón enorme que tiene, es tan grande que no lo puede ver en su totalidad, como el mar cuando se navega en su inmensidad. 

Desde aquí se ven sus decisiones, sus errores, las lecciones que ha aprendido y lo mucho que le han costado, como cuando desde lo alto se observa un valle, el panorama es totalmente diferente para quién está encima de la colina, para quien está en medio del valle el paisaje parece estrecharse, así vive sus errores, convive con estos tan de cerca que se le olvidan sus logros.

Como quisiera verme con mis ojos, como quisiera verme como veo a los demás, como quisiera despojarme para siempre de mis dudas, de mis inseguridades, de mis reproches. Convencerme de lo mucho que valgo, de mis virtudes, de lo mucho que tengo para ofrecer, de lo mucho que merezco.

Como quisiera verme como veo a los que están enfrente, sentados en aquel sillón.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Se me está quemando el corazón


Se me está quemando el corazón. 

Como pasa con la hierba seca cuando una chispa se le acerca.

Se me está quemando el corazón. El humo me nubla la razón.

Se me está quemando el corazón. Con la llama que contiene tu alma me bastó.

Se me está quemando el corazón. En cenizas se convirtió. 


Se me quema el corazón al pensar que eres todo y más...

Se me quema el corazón al saber que talvez yo no lo sea jamás.


Se me quema el cuerpo, se me quema el alma. 

Que de igual manera se me quemara el pasado, los miedos y las dudas.


Espero equivocarme y que mi historia no sea la de Prometeo encadenado,

que por pretender hacer un bien terminó sin corazón y condenado,

ojalá que de tanto fuego, mi corazón evolucione y se convierta en ave fénix.


Así como se me incendia la vida con tan solo conocerte,

en ese mismo instante se me apaga por no poder tenerte.


Cosa curiosa la combustión, se me quema el corazón con y sin tu amor.




Un amor

Un amor sin dudas Un amor plagado de certezas Un amor que sostenga Un amor que no mienta Un amor que atraviese el alma y la envuelva Un amor...