La implacable condensación de las experiencias no vividas se diluye en la extensa temporalidad del humano seglar.
Se le acaba el tiempo, se le extinguen las ganas, se le derrumba la fe, se le escapa la vida.
Desintegrado el corazón, desintegrada el alma, desintegrada la razón...
Comprimido el cuerpo, comprimido el deseo, comprimido el amor...
¿Saltar al vacío sería jugarse el destino? Albur tras albur, sin as ni comodín.
Dagerrotipo de la vida, sombras de nada, cartas marcadas...
Partida falsa, nula probabilidad de competir, moneda de una sola cara...
Dados cargados que no suman nada, ruleta rusa... inmortalidad cuántica.