Hay días en los que vivir me sale bien y hay días en los que necesito un manual de instrucciones, manual que no encuentro por ningún lado.
Como cuando vas de una habitación a otra y olvidas a qué fuiste, igual a tener un pendiente importante y no poder recordar de qué se trataba... Es esa sensación de urgencia que te respira en la nuca pero que al voltear a buscarla no está más.
La vida se me presenta similar al castillo de arena que, en el afán de querer construirlo más alto, termina por desmoronarse y es arrastrado por la marea.
Cualquier pequeñez puede arruinarme el día... es tan desesperante e insoportable transitar un lugar sin direcciones.
Alrededor todo parece estar en orden, siendo como debe de ser, esa aparente armonía maximiza la inquietud y convierte la calma en constante estado de alerta.