Odio esos viernes en los que tengo exceso de semana... exceso de sueño, exceso de ganas... exceso de carencias, de soledades, exceso de vacío... son los jueves cuando comienzo a desbordarme de mí... me saturo de mí, no queda espacio en mí para otra cosa que no sea yo... lo que sea que me conforma se multiplica y me intoxica, me envenena...
Los viernes, ese virus que no me mata pero cómo enferma, me asquean...
Las risas ensordecedoras hacen eco y retumban siempre con más fuerza en el silencio...
Mirando de frente hasta el fondo de la calle 32... ¿hasta dónde llegaré andando hacia el norte de la derecha? ¿y si camino hacia el cian de tus ojos? ¿y si en ellos me pierdo... y si en ellos me encuentro... y si no regreso...
Si yo te contara las historias que me cuentan los girasoles mientras crecen... especialmente los viernes...
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